Dios se muestra hoy concediendo favores … por qué no llamarlos por su nombre: Milagros del Niño Jesús. No 1.

Por: Hermana María Teresa del Amor de Dios SMADIP.

EL EMISARITO, 20-06-2018 – El haber estado estos últimos 11 años caminando en la Obra Misioneros del Amor del Divino Infante de Praga (MADIP), me ha permitido ser testigo de excepción de muchas gracias, bendiciones y favores, y – por qué no llamar las cosas por su nombre- de milagros del Niño Jesús.

Hay algo imperioso en mi corazón que me impulsa a escribir y a tratar de recoger, de recopilar la evidencia de estos favores en los cuales se encuentra también una gracia especial recibida a más del favor, para los protagonistas de estas historias… Lo más grato es el deseo de caminar en pos de la santidad en pleno siglo XXI. En estos casos, la gracia ha ido acompañada de una gracia extra y es el  deseo de los protagonistas de dar un cambio en sus vidas, acercarse, creer y caminar en  búsqueda de la  santidad acorde a la invitación que nos hace el papa Francisco en su carta ‘Gaudette et exúltate’.

Contaré con el permiso de francisco y Adriana su historia:

Francisco y Adriana se conocieron en el año 2007 y en el 2008 se fueron a vivir juntos: Tenían un gran anhelo de tener hijitos… es así como:

Adriana, Francisco, Emmanuel junto al Padre Mario en el bautizo de Daniel.
Adriana, Francisco, Emmanuel junto al Padre Mario en el bautizo de Daniel.

Adriana: “En marzo del año 2009 quedé por primera vez embarazada, pero la felicidad no duró mucho. Cuando nos hicieron una ecografía, efectivamente estaba embarazada, pero en el útero no había ningún embrión, estaba vacío. Era un embarazo ectópico de la trompa izquierda, el embrión no llego al útero y la trompa lo expulsó hacia el abdomen por lo que me hicieron una cirugía llamada laparoscopia el 21 de marzo de 2009. Fue muy  frustrante el hecho que me habían realizado una cirugía como una cesárea con una incapacidad de 40 días pero sin bebé. Francisco y yo, con muchas ilusiones de ser papás, seguíamos con la esperanza puesta en que así sería. Al año siguiente quedé de nuevo embarazada, esta vez la alegría nos duró 11 semanas: fuimos a los controles pertinentes, estábamos muy pero muy contentos con el hecho de que por fin se había cumplido nuestro sueño, pero el 21 de marzo de 2010 nos hicimos la ecografía y en el consultorio, cuando me estaba  quitando la ropa y me di cuenta que estaba manchando y al hacernos la ecografía nos dimos cuenta que era otro embarazo ectópico. Pero esta vez de la trompa derecha… no había nada en el útero; fue demasiado doloroso, lloramos muchísimo. Esta vez el tratamiento fue con unas pastillas porque era un ectópico corneal: no se podía con cirugía. Ese medicamento hace expulsar el embrión me dieron muchas contracciones. Fue como un parto con mucho dolor pero de nuevo sin bebé; esto fue en la clínica de la mujer. Los doctores nos dijeron que nos realizáramos un examen que se llama histerosalpingografia que mira las Trompas de Falopio. Decidimos hacernos el examen en mayo del año 2010 y el examen salió que mis trompas no servían: mi trompa izquierda era lenta y mi trompa derecha estaba apeñuscada. Los médicos nos dijeron que era muy probable que si quedaba de nuevo embarazada sería otro intrauterino y que lo mejor era hacernos los invitro. Es así como decidimos hacernos un invitro. Así teníamos la certeza que como no pasaba por las trompas, así podíamos ser padres. Hicimos nuestro primer invitro en noviembre del año 2010 en Asociación de Fertilidad Humana,  ahí me implantaron dos embriones los cuales ninguno pegó. No te alcanzas a imaginar el dolor tan grande que sentimos, la frustración era enorme… yo cometí el gravísimo error de pelear con Dios, porque no entendía cómo muchas mujeres abortan a sus bebés o los botan o les hacen tanto daño y tenían muchos hijos y yo queriendo un hijito y no podía. Fue muy devastador”.

Acá relata cómo su compañero, Francisco, fue un gran apoyo en todo este proceso; siempre con mucha fe: “él nunca se soltó de la mano de Papacito Dios. Yo no volví a la santa Eucaristía. Yo decía que para qué. Me alentaba que siguiéramos creyendo en DIOS. Yo pasé mi duelo, fue un diciembre muy triste para mí, y para toda nuestra familia; era un tema que no se podía tocar porque yo lloraba mucho. Decidimos hacernos otro invitro; los abuelitos me pagaron la primera consulta en otro consultorio llamado Cecolfes; ahí comenzamos hacernos nuestro segundo invitro en agosto del año 2011. En esta ocasión me implantaron 4 embriones pero tampoco resultó. Y otra vez decaí: peleé peor con Dios, no volví a misa, y ofendía muy feo a Papacito Dios. Sin embargo, toda mi familia y Francisco oraban mucho y le pedían a Dios un hijito para nosotros. En el año 2012 decidimos adoptar un bebe fuimos al ICBF pero ahí nos negaron cualquier posibilidad de adoptar: la psicóloga dijo que tenía que pasar mi duelo por la pérdida de mis bebés, asistir a unas terapias con un psicólogo y después volver. Porque yo lloraba mucho y ellos decían que anímicamente yo no estaba bien y no me iban a entregar ningún bebe. Luego decidimos adoptar en otra entidad que se llama Pisingos, ya que aquí era pagando y no gratis como en el ICBF: pensamos que así sería más fácil. Pero en realidad no era tan fácil. Francisco dijo que tuviéramos fe, que esperáramos. En junio del año 2012 mi amiga Andrea, al verme tan deprimida por mi situación, me recomendó una señora que iba a las casas y oraba el rosario. La citamos, se llamaba Mauren. Vino a la casa, rezamos el rosario y nos dijo que porque no asistíamos a unas Eucaristías que hacían los primeros domingos de cada mes en la iglesia de Cantalejo del Niño Jesús de Praga con el Padre Mario Herrera”.

Daniel, hermanito de Emmanuel.

Allí tienen su primer contacto con la Obra del Niño Jesús de Praga y con su Fundador Padre Mario. En esa Eucaristía el Padre bendecía los vientres de las madres que no podían tener bebes. Adriana relató cuando asistió a esa  Eucaristía y a tres más… en la tercera el Padre le bendijo el vientre con la Custodia. Adriana relata que ella y su familia lloró mucho, pero de alegría. Esa era la última Eucaristía del Padre Mario en la Parroquia, pero relata que más adelante lo buscó también en Santa Sofía.

Adriana: “Ahí comenzó nuestro milagro en febrero del año 2013  en que decidimos hacernos una segunda histerosalpingografia ya que por mi angustia y desespero quería hacerme un tercer invitro sin importar los costos”.

“Decidimos volver donde nos hicimos el primer invitro y el Dr. nos dijo que yo tenía que quitarme las trompas de Falopio para poder hacérmelo, ya que por lo que estaban dañadas podían estar reteniendo líquido y ese líquido lo expulsaba y no dejaba implantar ningún embrión. Obviamente mi esposo se opuso rotundamente que me quitara las trompas, dijo que eso era quitarle cualquier posibilidad a Dios. Nos hicimos el examen y ¡Oh sorpresa!: mis trompas estaban totalmente sanas. Era un completo milagro. Muy felices y confiados seguimos asistiendo a las eucaristías del padre  en Santa Sofía. Queríamos que el padre nos bendijera el vientre y cuando volvimos a Santa Sofía ya no estaba el padre. Nos pudimos comunicar con la Fundación Niño Jesús de Praga y nos dijeron que el padre, por ahora, no tenía parroquia, pero estaba dando unas charlas en la fundación creo y terminaba con Eucaristía: decidimos asistir a una de esas charlas y después de la eucaristía nos acercamos al padre para contarle que no podíamos tener hijos y que nos bendijera, la verdad yo no pude hablar me daba tan duro el tema de no poder ser mamá que lloraba bastante y no podía ni hablar, después de una larga fila llegamos al padre y nos bendijo. Por primera vez en mi vida sentí súper caliente mi vientre, le conté a mi esposo, lo que había sentido: lloré mucho, pero como de alegría y esperanza. Al  siguiente mes quede embarazada del ser más hermoso que me pudo regalar el Niño Jesús. Después de la noticia que estaba embarazada nos pusimos súper contentos, nos realizamos la ecografía y mi bebé estaba bien implantado en el útero. Muy agradecidos con Dios, primero que todo, con la virgen… Así que decidimos buscar al padre y contarle que Dios en su misericordia nos regaló nuestro milagro llamado EMMANUEL que tomó como instrumento a su ángel aquí en la tierra que es el padre Mario Herrera. Desde entonces decidimos pertenecer a esa obra.”

La familia Silva esperando la llegada de Daniel.

El Milagro se dio y nació Emmanuel y con él todo un proceso de aprendizaje. En las charlas, el Padre explicaba cómo es necesario dejar que Dios sea Dios, explicar el porqué no, de la fertilización in vitro, de cómo al  implantar estos embriones (seres vivos congelados) y de cómo también se desechan los embriones. Las charlas en la defensa de la vida, en contra del aborto, de la planificación artificial y el cómo hay muchos métodos de planificación natural aprobados por la Iglesia. Éstas y otras enseñanzas del Padre, ayudaron en su proceso: la importancia de la unión sacramental, de las bendiciones de esta unión. El ser parte de la familia Misioneros del Amor del Divino infante de Praga… Así se han ido estrechando los vínculos con Francisco y Adriana… La historia continua…

Adriana: “Desde entonces decidimos pertenecer a esa obra maravillosa del Niño Jesús de Praga en agradecimiento a tanta bondad. Y es tan  bondadoso papacito Dios, como lo llama mi hijo Emmanuel, que orábamos todas las noches pidiéndole su hermanito. Y Dios nos regaló a nuestro otro milagro llamado Daniel. Mis dos hijos, como cosas de Dios, nacieron en marzo al igual que mis perdidas anteriores”.

“No pasa un día en que no le agradezca a Dios por permitirme ser madre de estos dos tesoros que Dios me regaló. Fue tan misericordioso conmigo que me dio esta felicidad por partida doble. Y entendí que para Dios no hay nada imposible y que el tiempo de Dios es perfecto”

Damos gracias a Adriana por compartirnos su historia, parte de sus vidas y los regalos recibidos en ella.  Este es uno de los regalos que Dios me ha permitido ver, espero seguir  narrando otras bellas historias de las que he sido testigo en esta Obra nacida del Corazón del Niño Jesús.

Gracias Niño Jesús por manifestar Tu Amor, Gracias por querer contar con nosotros en una Obra nacida de tu Corazón.

¡Dios los bendiga! y sigamos este nuestro peregrinar de la mano de Mamita María y pidámosle que por medio de ella, podamos estar en el lugar más seguro: El corazón amoroso del Niño Jesús de Praga.

Gracias por difundir el mensaje de EL EMISARITO

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