Tejiendo vida

Por: Hermana María Teresa del Amor de Dios, SMADIP.

EL EMISARITO, 28-05-2018 – En el corazón y en el diario vivir siempre hay una razón para dar gracias. A veces hay situaciones, personas o acontecimientos que, por cotidianos, dejamos pasar de largo, así como esas acciones aparentemente simples, pero que nos dejan una gran enseñanza de vida, de valor y de mucho amor. Hoy es una de esas oportunidades para dar gracias.

Doy Gracias a Dios por María Eugenia García Ramírez, mi hermanita. Ella, pese a la pérdida de capacidad de escucha que le dejó una meningitis que padeció a los 9 meses de nacida, a más de una epilepsia tardía fruto de la misma enfermedad, hace parte del apostolado de comunicaciones de los Misioneros del Amor del Divino Infante de Praga (MADIP).

Ella nos apoya diariamente con su oración en nuestro apostolado y a diario teje vida, Sí: TEJE VIDA. Una de las labores que aprendió en el instituto de la Sabiduría, un centro de educación especial donde se formaron cientos de niñas sordas, ciegas o mudas; institución de Iglesia regida por las Hermanas Agustinas. Allí mi hermanita aprendió a tejer y hoy, silenciosa, día a día teje mamelucos con sus respectivos gorritos: blancos, azules, rosados, verdes, amarillos, de varios colores, para los niños de escasos recursos; muchos de ellos entregados en la Fundación Buenos Aires de Soacha; vestiditos para los bebés por nacer, para los bebés que en la obra, gracias a la labor del apostolado Pro-vida, se ha logrado salvar.

La veo incansablemente, con mucho amor, día a día tejiendo, puntadita por puntadita, terminando su labor, uniendo a mano las piezas tejidas, con su aguja y con algo de pérdida de visión fruto del tiempo, y con la ayuda de Luz Helena, mi otra hermana, quien  colabora pegando los botones y en el terminado de los saquitos, de los gorros, colocando el resorte en la cintura.

¡Cuánto empeño, cuánta dedicación, cuánta labor silenciosa! que empuja ahora a mi corazón a escribir estas pocas líneas para dar gracias al Niño Jesús, por ella, por ellas, por sus vidas, por su empeño, dedicación y amor; que a más de ser soporte en oración para nuestro apostolado, son ejemplo de cómo es posible desde lo simple, desde lo cotidiano tejer vida, dar amor y trabajar en pro de la Dignidad de Hijos de Dios, de nuestra Dignidad con la labor, de la Dignidad de aquellos a quienes llega este fruto de gracia y bendición.

¡Gracias Niño Jesús por la vida, por las vidas, por esta Obra nacida de tu Corazón, por lo que haces y harás en los corazones de  los bebés a quienes llega, como fruto, una pequeña prenda: Gracias Niño Jesús. Gracias Mamita María, tú también estás ahí!

Gracias por difundir el mensaje de EL EMISARITO

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